jueves, 30 de octubre de 2014

Senza Scappare Mai Più

Siempre que un artista lanza un recopilatorio leo "sacadirnero" en alguna ocasión. Por devoción o admiración, puede que crea que este tipo de lanzamientos son un disfrute para el artista. Una especie de "regalo" (entrecomillado porque los regalos no se pagan) hacia esos que han recorrido un largo camino de cambios, historias y aventuras. Una especie de memorias musicales en las que una dosis de ego y amor propio sacan a cualquiera del agujero más oscuro.

Una forma de sacarse unos cuartos sin pasar por el estudio de grabación, dicen otros.
Yo soy un romántico. Y la primera es mi eterna teoría.

En el caso de Tiziano Ferro (y sin contrastar esta información, que ya me gustaría), la teoría es realidad: "The Best Of"

Llevo cambiando, creciendo, madurando, enamorándome y perdiendo amores prácticamente el mismo tiempo que él. Y he tenido más o menos todos sus cambios estilísticos y morales por supuesto sin pretenderlo y sin casi darme cuenta.
Y lo que puede sonar a unión mágica metafísica es simplemente la mayor de las simplezas: la vida no es tan distinta para todos.

Aún sin tener muy clara la presentación del necesitado recopilatorio (porque me pierdo siempre en las explicaciones por escrito de las ediciones especiales) de una de las carreras más completas y variopintas (y en mi opinión, desconocida en España a pesar del éxito de cada single promocionado) estaría satisfecho (y probablemente peco de conformarme con poco) con el clip que presenta la nueva aventura de Ferro. 


Un video del tema inédito que presenta la colección (con portada sublime, por cierto), en el que el italiano se vuelve a meter en su propia piel haciéndose pasar por él mismo en cada una de sus etapas a través de sus videoclips más emblemáticos.



Y me he sentido tan extraño al reconocer cada una de las escenas que he querido compartirlo. Porque a pesar de ser un artista sin la etiqueta #indie o #hipster bajo la que hoy en día hay que vivir para molar,  siento que un artista fiel a si mismo, que evoluciona sin pretensiones y que sonríe como sonríe él, merece que otros como yo, aún sin repercusión pública, confesemos sin mareos que admiran a gente como él.

Bravo, TZN

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